miércoles, 22 de abril de 2009

anatomía de un instante

No entendia porque me habia llamado, ni entendia tampoco que hacía yo allí a su lado, en ese banco de otoños, veranos e inviernos, ese banco, el nuestro.
-Porqué tiemblas?- Su voz grave y característica que tanto me gustaba empezó ha hablar.
¿Qué porqué tiemblo?, porque cuando deje de temblar empezaré a llorar, porque necesito que me abrazes, porque cuando estoy aterrorizada o nerviosa tiemblo. ¿Cómo que porqué tiemblo!?.
-Tengo frio.- Respondí sin mas.
¿Frío? Elena por lo menos debemos estar a quinze grados, no hace nada de frio. Nunca has sabido disimular no te esfuerzes ahora "miss transparencia."
Entonces empezaste ha hablar. Éran palabras familiares, palabras de amor. Te quiero, te hecho de menos, sin ti no sé que hacer, fui un tonto, perdoname porfavor...O algo asi. Yo lloraba todo el rato, supongo que porqué siempre lloro por todo o casi todo, o quizá porque cada una de sus palabras se clavaba en mi,¡zas! directa al corazón. Y me abrumaban preguntas y respuestas rápidas que yo misma construia porque necesitaba oírlas.
Me quieres?, no.
Me echas de menos? ahora? despues de todo?
Sin mi si sabes que hacer, lo que llevas haciendo hasta ahora.
No fuiste, eres un completo imbécil.
Pero aun así, te perdono, porque lo necesito.
Necesitaba que vinieses arrepentido, o pareciendo estarlo. Necesitaba oír un te quiero tuyo, necesitaba que me vieras llorar sin necesidad de esconderme, necesitaba mancharte del rímel corrido cuando me abrazaste.
-Te quiero Elena.- Entonces tu voz ruda se quebró.
Lo abrazé, y lloré en su hombro un rato mas. Lo necesitaba entonces...Y lo sigo necesitando aún.

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